Crítica NICK & NORAH: UNA NOCHE DE MÚSICA Y AMOR

Estreno en España: 13 Febrero 2009

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Sinopsis

Nick (Michael Cera) es un habitual de la escena del rock indie de Nueva York que trata de curar su corazón roto mientras toca el bajo en un excéntrico grupo, The Jerk Offs. Norah (Kat Dennings) está siempre cuestionándose su lugar en el mundo. Aunque no tienen nada en común excepto su pasión por la música, su encuentro fortuito les lleva a pasar toda una noche tratando de llegar al concierto secreto de una banda legendaria, y termina convirtiéndose en una primera cita que podría cambiar sus vidas.

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

Existen las películas buenas, las regulares, las malas, y aquellas que, por algo a veces particular y concreto, otras veces completamente inexplicable, llegan a tocarnos nuestro corazón, llegan a enamorarnos irremediablemente de todo lo que esta envuelve. Tal es el caso de Nick & Norah…, una simple comedia romántica adolescente que plasma un instante en la vida de sus personajes, de la manera más espontánea y a la vez más dulce y cálida posible. Nick es un pobre patético (otro de los tantos que suelen encabezar las comedias americanas actuales) que le arma compilados de música a su ex novia para intentar reconquistarla, que suele ser víctima de burlas de todo tipo por ser el único músico heterosexual en una banda de gays, y que vive ajeno a cualquier moda adolescente, enfrascado en su constante depresión. Una noche se cruza con Norah, una joven que detesta a su presumida ex novia, que colecciona los compilados que la ex de Nick desecha y que vive divirtiéndose con su amiga Caroline. Esa noche ambos irán en busca de Where’s Fluffy, una banda que vuelve locos a los adolescentes y que nunca se sabe dónde tocarán. En el camino Nick y su banda ayudarán a Norah a rescatar a Caroline, quien deambula extraviada y borracha por la ciudad. Y se sabe desde el principio, esa noche pasarán de conocerse a enamorarse. Así como se sabe esto, la película acumula una serie de clichés, tanto de la comedia romántica, como de la mayoría de los films indies. Pero como suele suceder, no son las fórmulas consabidas las que logran que Nick & Norah nos enamore. En este caso estas mismas fórmulas no molestan para nada, poco importa aquí cuánto podamos preveer de la trama. En el momento en que aparece Michael Cera interpretando maravillosamente con su rostro impasible al pobre Nick, mientras le graba un cd a su ex, hayamos vivido o no algo de lo que vive este personaje, nos identificamos a la perfección, logramos metemos de lleno en sus sentimientos, aunque Nick se empecine en ocultarlos, por no saber hacia dónde encaminar su propio corazón. La espontaneidad y la frescura que desprenden Nick, Norah y los amigos que los rodean, nos transportan a una época donde en una noche podía suceder algo inesperable. El valor principal de este film está en el detalle, en la huella del beso de la ex en el parabrisas del auto de Nick, el auto mismo, un viejo Yugo que se confunde con un taxi, el ocasional amigo gay que no quiere revelar su nombre, la goma de mascar que pasa de boca en boca (y por algunos lados más), la banda que siempre se anuncia y nunca aparece, la legendaria discográfica del padre de Norah (y el interesado “amigo especial” de Norah que solo quiere que su padre escuche el nuevo disco de su banda). Una suma de elementos que lejos de acumularse arbitrariamente, colaboran en definir plenamente a todos los personajes y situaciones, en una película pequeña, pero a su modo gigante e inolvidable (tan gigante como el espesor de esa noche cargada de vivencias). En un período de estrenos “relevantes”, “importantes” y oscarizables, Nick & Norah es el bálsamo perfecto ante tanta necesidad de bronce. Una película que se sabe pequeña pero con sus mínimos elementos logra reflejar como pocas una edad y un espíritu sumidos en la ingenuidad y el puro presente.

Lo mejor de la película: Su enorme frescura y calidez. Y Michael Cera, nacido para personajes como este.

Lo peor de la película: Algunos clichés que no molestan en absoluto.

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Dirección: Peter Sollett.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 90 min.
Género: Comedia dramática, romance, musical.
Elenco: Michael Cera (Nick), Kat Dennings (Norah), Alexis Dziena (Tris), Ari Graynor (Caroline), Aaron Yoo (Thom), Jay Baruchel (Tal), Zachary Booth (Gary), Rafi Gavron (Dev), Jonathan Bradford Wright (Beefy).
Guión: Lorene Scafaria; basado en la novela de Rachel Cohn y David Levithan.
Producción: Kerry Kohansky, Chris Weitz, Paul Weitz y Andrew Miano.
Música: Mark Mothersbaugh.
Fotografía:
Tom Richmond.
Montaje: Myron Kerstein.
Diseño de producción: David Doernberg.
Vestuario: Sandra Hernandez.
Estreno en USA: 3 Octubre 2008.

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Filmografía de Peter Sollett

# Nick and Norah’s Infinite Playlist (2008)

# Raising Victor Vargas (2002)

# Five Feet High and Rising (2000)

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CÓMO SE HIZO “NICK & NORAH: UNA NOCHE DE MÚSICA Y AMOR”

1. El proyecto

  Nueva York de noche es una ciudad llena de romanticismo y aventura, una puerta abierta a lo impredecible. En Nick & Norah’s Infinite Playlist, un chico y una chica se embarcan en una noche de música que ninguno de ellos olvidará jamás. Para Andrew Miano y Kerry Kohansky, productores de esta extravagante comedia romántica, Nick & Norah’s Infinite Playlist era una oportunidad de revivir aquellas noches sin padres ni clases que ofrecían posibilidades ilimitadas. “Kerry y yo leímos esta novela hace unos tres años y compramos los derechos porque nos encantó la historia” -dice Miano, cuyas colaboraciones anteriores con Kohansky incluyen La brújula dorada (The Golden Compass) y Salto a la fama (American Dreamz). “Ambos pasamos una noche así o en el instituto o en la Universidad. Pensamos que mucha gente podría recordar ese momento, cuando pasas una noche mágica con una persona que quizá no vuelvas a ver jamás”. Como los personajes principales de la película, Kohansky creció en los suburbios, yendo en coche a la ciudad en busca de los últimos grupos de moda o para ligar con chicos. “Cuando leí el libro, sentí una nostalgia increíble por esos años” dice la productora. “Cuando estás en la etapa final del instituto, la vida gira en torno al amor y los amigos. Todo parece tan serio, tan real y tan complejo. Nada es nunca blanco o negro. Nick & Norah me trasladó a aquellos años. “Mucha gente puede contar historias sobre aquella inolvidable noche que pasaron” -continúa. -“No importaba quién fueras, no importaba qué ocurriría mañana. Sólo importaba aquella noche y estar juntos, quizá yendo a un local, o escuchando música o lo que fuera, y nunca sabías si verías a esa persona de nuevo. Nick & Norah’s Infinite Playlist habla sobre esos recuerdos que duran para siempre. Creo que la gente que vea esta película mirará atrás y dirá: Yo también hice eso”.

  Miano asegura que quería recrear la sensación que tuvo cuando vio por primera vez algunas de las películas más representativas de los 80. “Hay películas con las que crecí, como los filmes de John Hughes o Un gran amor (Say Anything), en las que al salir del cine tenía la sensación de que, esas dos horas, había vivido” dice Miano. “Acompañabas a esos personajes en su camino y al final quedabas emocionalmente satisfecho. Te hacían feliz porque te importaban tanto que te sentías contento cuando los veías juntos”.

  “Y ese era el recorrido que queríamos crear” –continúa. -“Queríamos que el público saliera de la película sintiendo ese pequeño toque mágico, que fuera algo que podía pasarle a uno o, de hecho, que le pasó. Ese es el objetivo, que la gente quiera contarle a sus amigos la peripecia por la que acaban de pasar”.

  Nick & Norah’s Infinite Playlist está basada en la novela del mismo título, escrita por Rachel Cohn y David Levithan. Cohn es bien conocido por sus retratos realistas e intuitivos de chicas adolescentes, mientras que Levithan ha sido pionero en el género de la literatura adulta para jóvenes. En su primera colaboración, los autores modelaron una noche mágica y misteriosa en Nueva York, que une a dos románticos a su pesar y que bien podrían estar destinados el uno para el otro.

  La novela proporcionó a los productores un rico material con el que hacer la película. “Los personajes de Nick y Norah son muy complejos” -dice Kohansky. “Y sus personalidades salen directamente de la novela. Todo estaba allí. Todo lo que tuvimos que hacer fue introducir algunas notas de conflicto, creando el problema de la desaparición de la amiga de Norah, Caroline”.

  “Al comienzo, tratamos de usar la narración de la novela como voz en off, pero al final decidimos suprimirla. Los personajes eran tan potentes en el libro y en el guión que nos dimos cuenta de que no lo necesitábamos. Cuando Norah ve a Nick en el bar y decide que es el chico al que va a acercarse y a besar, sabes exactamente lo que ambos están pensando”.

  Los productores buscaron a Peter Sollett, un joven director en auge que ya había sido premiado en los festivales de cine de Cannes y Deauville. “Hay una lista muy corta de gente con la que realmente uno quiere trabajar, y Pete estaba en la nuestra”, dice Miano. “Cuando le contamos la historia, él dijo que le parecía fantástica: Nueva York, la música, todo… Nos llamó y dijo que se metía en el proyecto.

  Kohansky, que fue a la Universidad de Nueva York con Sollett, dice que la decisión de que dirigiera la película fue instantánea, no hizo falta ni pensarla. Su anterior trabajo, Raising Victor Vargas fue un éxito de crítica y le gustó mucho a ambos productores. “La película va sobre un chico y una chica del Lower East Side que se conocen y se enamoran, dice. “Son dos chavales de barrio que van a la ciudad y que se enrollan. Pensamos que él conocía el territorio y su forma de hacer que te enamores de los personajes era ideal para este proyecto. Pete hizo un trabajo fenomenal. Y sabe tanto de música que sus elecciones han encajado perfectamente”.

  A Sollett le atrajo inmediatamente el guión porque, según dice, se parecía bastante a la forma en que él vivía en Nueva York. “Estaba entre dos películas”, dice el director. “No tenía que levantarme temprano por la mañana. Por primera vez en mi vida estaba aprovechando lo que ofrece la vida nocturna de Nueva York. Reconocía muchos lugares y experiencias que yo estaba disfrutando en ese momento”.

  Pero el guión también tenía resonancias para el director a un nivel más profundo. “La película habla de tener 18 años y enamorarse. Inmediatamente respondí a eso también, porque cuando estaba en la Universidad conocí a alguien que me gustaba mucho. En aquella época, yo era un chico de barrio y ella vivía en Manhatan. Todas las noches iba a verla y estaba con ella hasta las dos o las tres de la mañana. Y luego tenía que salir de Manhatan para volver a casa. Una de las cosas de las que habla el guión es de aprovechar al máximo cada hora, en una época llena de largas noches y diversión.

  En el transcurso de la noche, Nick y Norah atraviesan las calles de Nueva York, primero buscando el lugar donde se celebrará el concierto de Where’s Fluffy, luego intentando encontrar a Caroline, la amiga desaparecida de Norah. “Es una especie de viaje mágico a través de Nueva York”, dice Miano. “Durante toda una noche dos chicos buscan a su grupo favorito, y también acaban enamorándose. Pero es como si la noche conspirara para separarlos. Todo son obstáculos. La aventura comienza realmente cuando los chicos aceptan llevar a Caroline a casa”.

  “El truco para que la historia funcionara era tener personajes con los que el público pudiera identificarse” –dice Sollett. “No es muy difícil crear situaciones en las que puedas imaginar que le están ocurriendo uno mismo. Basta con que uno de los personajes en la escena se sienta un poco como tú, o esté en una situación con la que puedas identificarte, para que las cosas empiecen a ser divertidas”.

  “Por ejemplo”, continúa explicando el director, “cuando Nick y Norah se encuentran de pronto solos en el coche y se dan cuenta de que se sienten atraídos el uno por el otro, es una situación muy familiar, una especie de cita a ciegas”.

  “De hecho, la película dice algo muy simple”, asegura Sollett. “Si tienes el coraje de permitir que te vean como la persona que realmente eres, entonces tienes muchas posibilidades de descubrir cuánto tienes en común con otra persona”.

  “Lo que Nick y Norah tienen en común es el escudo que han construido a su alrededor. Durante la noche, abren muchas grietas en la fachada del otro, y esas pequeñas grietas les llevan a una escena de amor no muy tradicional, en la que poco a poco se permiten levantar las barreras que han mantenido toda la noche”, finaliza el director. “Y ese viaje emocional es el que inician tanto Nick como Norah en la película”.

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