Estreno en España: 20 Febrero 2009
Puntuación:
Sinopsis
“Cadillac Records” cuenta el surgimiento del sello discográfico Chess Records y sus artistas. En esta historia de sexo, violencia, competencia y rock & roll ambientada en los años 50 en Chicago, el filme sigue las excitantes aunque turbulentas vidas de algunas de las leyendas de la música de Estados Unidos, incluyendo a Muddy Waters (Jeffrey Wright), Leonard Chess (Adrien Brody), Little Walter (Columbus Short), Howlin’ Wolf (Eamonn Walker), Etta James (Beyoncé Knowles) y Chuck Berry (Mos Def).
Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky
Cadillac Records narra una serie de episodios reales que, en suma, le quedan un poco grandes al envase del film. La historia de Leonard Chess, quien de la nada creó un sello discográfico y descubrió a figuras que revolucionaron la música americana de los cincuenta, como Chuck Berry, Muddy Waters o Etta James, es a su vez un conjunto de historias que difícilmente pueden compilarse en una sola película. Conjunto que posee un hilo central en el propio Chess y en la llamativa (para la época) fusión de un promotor musical blanco de música negra. La película consigue sus momentos más relevantes cuando indaga en la mirada racista y prejuiciosa de la sociedad americana de los cincuenta, con grandes artistas surgidos del barro y condenados a una mirada hostil por parte de toda la industria musical. Sin embargo, al describir no sólo la vida del propio Chess, sino también la de los artistas en cuestión, la película resulta un conjunto apretado de acontecimientos y personajes, con poco lugar para que cobren verdadera notoriedad las anécdotas particulares, entre ellas la que se vislumbra desde el comienzo como central para la trama, el romance clandestino entre Chess y Etta James. En los últimos años han surgido muchos films sobre el jazz, el blues, los orígenes del rock ‘n roll, y en paralelo, los inicios de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, por lo que, a pesar de la relevancia que esto tiene en la trama, no deja de ser una película más sobre el tema. Sin embargo, el atractivo principal lo aportan los personajes centrales del film, figuras de la talla de Waters, Berry, James y Willie Dixon, cuyo peso en la cultura americana los hace merecedores de muchos films como este (aunque reconozcamos el valor que tiene una película sobre estos personajes, fácil es sostener que cada uno de ellos merece un film más grande y con mayor fuerza dramática que esta pequeña y liviana película). Estas figuras embellecen la propuesta no sólo con la fuerza que se erige a partir de la acumulación de dichos nombres, sino principalmente, con la maravillosa música que ha gestado cada uno de ellos y que se da cita en esta película. El otro atractivo de resonancia del film proviene de la gran Beyoncé, quien viene de adquirir cierto prestigio por su protagónico en Dreamgirls, un proyecto de similares características, aquí oficiando de productora ejecutiva y apropiándose de la legendaria dimensión de Etta James, por un lado adaptando el talento vocal de James a su propia voz, y por otro lado, desde lo exterior, afeándose considerablemente, ya que Etta James nunca fue una mujer particularmente bonita, a diferencia de Beyoncé, quien aprovecha al máximo en su carrera su belleza física. Curiosamente, Beyoncé es quien más sobresale de un elenco particularmente interesante, con dos grandes protagónicos a cargo de Adrien Brody y Jeffrey Wright. Y en el caso de Beyoncé, precisamente sobresale por no interpretar su personaje desde las bases, sino acoplando su dimensión artística y su fascinante voz a las dimensiones de una estrella del soul de la talla de Etta James, construyendo un personaje que es un poco aquella leyenda llamada Etta James y otro poco la fascinante cantante contemporánea conocida como Beyoncé, construcción que escapa a los ya de por sí excedidos límites de la película y que, al centrar las cámaras en esa figura, hacen que todo el resto pierda interés.
Lo mejor de la película: La música proveniente de los maravillosos artistas centrales de la película, como Muddy Waters y Chuck Berry. Beyoncé y su particular encarnación de Etta James.
Lo peor de la película: Que cada uno de los personajes centrales de la película merece una película aparte, y la acumulación de estos nombres da como resultado una sumatoria de anécdotas seleccionadas y apretadas, por momentos algo asfixiantes y carentes de respiro.
Dirección y guión: Darnell Martin.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 109 min.
Género: Biopic, drama, musical.
Elenco: Adrien Brody (Leonard Chess), Jeffrey Wright (Muddy Waters), Beyoncé Knowles (Etta James), Columbus Short (Little Walter), Cedric The Entertainer (Willie Dixon), Emmanuelle Chriqui (Revetta Chess), Eamonn Walker (Howlin’ Wolf), Mos Def (Chuck Berry), Gabrielle Union (Geneva Wade).
Producción: Andrew Lack y Sofia Sondervan.
Música: Terence Blanchard.
Fotografía: Anastas Michos.
Montaje: Peter C. Frank.
Diseño de producción: Linda Burton.
Vestuario: Johnetta Boone.
Estreno en USA: 5 Diciembre 2008.
Filmografía de Darnell Martin
# “Law & Order” (3 episodios, 2003-2009)
# Cadillac Records (2008)
# “Life on Mars” (1 episodio, 2008)
# “Masters of Science Fiction” (1 episodio, 2007)
# “Law & Order: Criminal Intent” (9 episodios, 2002-2007)
# “Kidnapped” (1 episodio, 2007)
# “Saved” (2 episodios, 2006)
# “The L Word” (1 episodio, 2006)
# “South Beach” (1 episodio, 2006)
# “Grey’s Anatomy” (1 episodio, 2005)
# Their Eyes Were Watching God (2005) (TV)
# “Dragnet” (2 episodios, 2003)
# “Law & Order: Special Victims Unit” (1 episodio, 2002)
# Prison Song (2001)
# “ER” (2 episodios, 1997)
# “Oz” (3 episodios, 1997)
# “Homicide: Life on the Street” (1 episodio, 1996)
# I Like It Like That (1994)
# Suspect (1992)
# Samantha Fox: Just One Night (1991) (V)
CÓMO SE HIZO “CADILLAC RECORDS”
La historia de la música blues en Estados Unidos ha sido bien estudiada por musicólogos, académicos y documentalistas, pero las intensas vidas de la primera generación de estrellas del blues americano es lo suficientemente rica en pasión, tragedia y triunfo como para llenar la gran pantalla. Muchas de esas personalidades y legendarias historias cobran vida en CADILLAC RECORDS, el filme escrito y dirigido por Darnell Martin (Así me gusta [I Like it Like That] y Their Eyes Were Watching God de HBO). CADILLAC RECORDS se centra en el legendario sello discográfico Chess Records: su creación por Leonard Chess (Adrien Brody) a manera de escaparate de intérpretes como Muddy Waters (Jeffrey Wright) y Little Walter (Columbus Short); la popularidad de la música blues a principios de los años 50 creció con estos intérpretes y con los imprescindibles, también de Chess, Willie Dixon (Cedric the Entertainer) y Howlin’ Wolf (Eamonn Walker); el sello se aventuró con una música más comercial con las grabaciones de Chuck Berry (Mos Def) que marcaron el nacimiento del rock & roll, y en el auge de los años sesenta cuando una nueva generación de estrellas del rock popularizaron el blues y Chess reveló un nuevo sonido en el suntuoso estilo vocal de Etta James (Beyoncé Knowles). Cuando se le propuso a Martin hacer una película acerca de los hermanos Chess (el hermano de Leonard, Phil, era el ingeniero del sello y se le puede ver en la película en un papel de reparto), le intrigaron las posibilidades que tenía una película acerca de la música blues. “Los hermanos Brothers son interesantes, pero no los podía ver como el centro de una película de blues”, recuerda la directora. “Quería asegurarme de que no fuera una película de dos tipos blancos que ‘descubren’ el blues”. Pero a Martin le fascinaron por completo las historias de los músicos negros que Chess hizo famosos y la cercana y complicada relación que tenían con el inmigrante polaco que fue su benefactor. “Cuando comencé a ver la misma historia contada en cuatro o cinco diferentes biografías”, cuenta ella, “la verdad comenzó a aflorar, y la historia de la película comenzó a surgir”.
Detrás de la historia está la búsqueda de la respuesta a las preguntas que Martin se ha hecho durante toda su vida. ¿Qué tiene el blues que representa la vida y los personajes de esos músicos con tanto talento, y que en su mayoría se criaron en la miseria y la segregación? ¿Y cómo puede ser que esa música que tanto se identifica con la historia del pueblo negro sea tan atractiva para los adolescentes de los años 50 y 60?
“Hay una línea en la película desde Willie Dixon, ‘Si puedes tocar la guitarra, eres Superman'”, dice Martin. “Eso es algo muy poderoso de sentir y también de articular, y está ahí, en las canciones, ‘Soy un hombre’, dice la canción, yendo en contra de la autoridad, en contra del patriarcado. Creo que ese es el espíritu de la música que llegó con tanta fuerza a la gente joven de todo el mundo, y ése es el espíritu que traté de capturar en la historia de esas vidas”.
Fue muy importante para Martin dar forma a un guión que no se apoyara en clichés o estereotipos como, el ambicioso productor blanco, el explotado intérprete negro, el ascenso a la fama y la inevitable caída, y a cambio centrar la historia en las relaciones entre los personajes que llevó a cada uno de ellos al éxito y que les permitió sobrevivir juntos a los malos tiempos. No hay duda de que Leonard Chess trata a sus músicos más como familia que como empleados, les compra a cada uno un Cadillac cuando produce un éxito (de ahí el título de la película), y pelea por sus derechos para que actúen en mejores sitios y ganen aceptación social. Pero Leonard es también una figura paterna con una moral cuestionable: está dispuesto a repartir sobornos para que sus grabaciones sean emitidas, y también tiende a tener las cuentas no muy claras para que sus empleados dependan de él financieramente a pesar de su indudable éxito. Se presenta a sí mismo como su igual pero encuentra difícil mantener la profesionalidad cuando se enfrenta a sus sentimientos por Etta James o sus fracasados intentos de controlar el comportamiento de Little Walter.
La elección de Adrien Brody como Leonard fue crítica para el personaje, porque como puntualiza Martin, “él es un actor muy agradable. Leonard hará algunas cosas realmente malas, pero se tiene que ver que tiene buen corazón, y Adrien es capaz de transmitir eso instantáneamente”. Por un problema de fechas de producción la segunda parte del filme, donde Leonard descubre a Etta James e intenta solucionar algunos de sus problemas para que pueda alcanzar el estrellato, fue rodada primero. “Afortunadamente, eso le permitió a Adrien descubrir realmente la profundidad del personaje desde el primer momento, y encontrar el corazón de Leonard. Una vez hecho esto, fue fácil para nosotros dejar que sea un poco más distante en las primeras escenas”.
Por mucho que Leonard Chess es central en CADILLAC RECORDS, la historia está contada a través de la intersección de las vidas de los artistas de Chess. “En muchos aspectos, esta película es una historia de amistad, o incluso de amor, entre Little Walter y Muddy Waters”, explica Darnell Martin. Little Walter aún era un adolescente cuando comenzó a tocar con Waters y a grabar para Chess, pero su manera innovadora de tocar la armónica (amplificada por un micrófono) terminó siendo un catalizador creativo para el propio desarrollo del estilo de blues en la guitarra de Waters. A pesar que Waters toma a Little Walter como su protegido y como a un hermano menor sustituto, Little Walter ayuda a definir el sonido de Muddy y lo hace mejor músico. “La música es absolutamente central a su relación en la pantalla”, dice Martin. “Le dije a los actores que iba a rodar las escenas musicales como si fueran escenas de sexo, ‘yo te hago esto a ti y tú ahora me haces esto a mí’, la noción de los músicos buscándose el uno al otro, respondiendo al otro y sacudiendo el mundo del otro”. Fuera del estudio, la relación es más difícil. Aunque Muddy tiene romances con muchas mujeres, su gran amor es una madre soltera llamada Geneva Wade (Gabrielle Union), y el cariño maternal de Geneva hacia Little Walter eventualmente amenaza con destruir la relación entre los tres.
En el papel de Muddy Waters está el actor Jeffrey Wright, el aclamado ganador del premio Tony que le aporta la intensidad y dignidad necesaria al legendario hombre del blues. “En la vida real, a Muddy Waters se lo recuerda como a un tío muy amigable y despreocupado”, dice Martin. “Alguna gente dice que no luchó lo suficiente por sí mismo, por su música y que fue demasiado leal a Leonard Chess. Creo que Jeffrey le aporta al papel la dimensión de amabilidad y profundidad que hace que esa lealtad a Leonard esté justificada. Él se las arregla para mantener la dignidad de Muddy aunque pase por momentos de desilusión y traición”.
Y en cuanto a Little Walter, esta parte necesitaba a un actor con un gran sentido del ritmo y de la oportunidad. Actualmente sólo recordado por los aficionados a la música, Walter Jacobs era un intérprete presuntuoso, arrogante y ambicioso, que no sólo brillaba en el escenario, sino que insistía en ser respetado también fuera del escenario, lo que en el segregado Estados Unidos de los años 50 podía causar muchos problemas. “No podría haber escrito el guión sin el personaje de Walter”, afirma Martin, “él es el único que yo sentí que realmente me hablaba cuando escribía. Él es el primer Tupac. No tenía la mentalidad de las ‘plantaciones’, él desdeñaba a la gente que lo apreciaba. Incluso cuando fue invitado por jóvenes músicos, que lo admiraban, a tocar en Gran Bretaña, él tocó sin ganas sólo para salirse con la suya. No le tuvo miedo a nada en la vida pero estaba terriblemente perdido”. Encajando a la perfección en el papel está el joven actor con formación en danza que le da vida al personaje y está a la altura de veteranos como Brody y Wright. “Columbus Short tiene este encanto absoluto a flor de piel que es perfecto para Walter”, dice Martin con entusiasmo. “Columbus puede encontrar humor en todo, especialmente cuando está interpretando, y tiene el sentido de la gracia y de hombre del espectáculo que Walter poseía. Y no le intimidaban para nada los demás actores: él podría haber venido y haberse quedado a un lado en las sombras pero ése no es Columbus, y por supuesto, no es Walter”.
Martin está igualmente entusiasmada con el trabajo de los otros dos intérpretes mejor conocidos por su talento musical. “Beyoncé es increíblemente maravillosa”, dice Darnell Martin con una sonrisa. “Lo hace todo a la perfección”. A pesar de que James no aparece hasta la segunda mitad de la película, la presencia del personaje afecta enormemente a los demás y a la historia. Con apenas 22 años y con problemas en su carrera y con una adicción a las drogas, James llega a Leonard Chess como una mujer joven que ha vivido el blues y tiene una voz que puede transmitir el dolor y la pena a todos los que la escuchan sin excepción. La grabación del álbum que la lanzó, “At Last”, que aún se puede escuchar en la radio, en los anuncios publicitarios y en las bandas sonoras de las películas en el momento en que se presenta una situación romántica, se documenta en CADILLAC RECORDS, con la voz de la propia Beyoncé, que con su lograda resonancia sustituye a la perfección a la de James. De hecho, toda la música del filme, a excepción de las grabaciones de Elvis Presley que se oyen en la banda sonora y la grabación de Little Walter de “Last Night I Lost a Friend”, fueron recreadas y grabadas con la voz de los actores.
El otro popular músico que aparece en un papel importante es el artista del hip-hop Mos Def, que se pone con deleite en la piel de Chuck Berry, el hallazgo más significante de Chess. Con sus andares y esa seguridad en sí mismo se pasea por la pantalla, por el corazón de las niñas adolescentes y eventualmente por la prisión cuando es arrestado con cargos contra la moralidad. Berry fue un pionero del sonido del rock & roll, una interpretación que Mos Def logra con gracia y ligereza en un personaje secundario clave. Cerrando el reparto está el comediante Cedric the Entertainer como el narrador del filme y el cantautor y líder de banda residente de Chess, Willie Dixon, que está allí para brindar una influencia estabilizadora a los músicos así como para componer la mayoría de sus canciones más conocidas; y Eamonn Walker (“Oz”) como Howlin’ Wolf, un hombre intenso y orgulloso que se las arregla para resistirse a las trampas del estrellato y salvar una pequeña fortuna, pero que también desarrolla una rivalidad creativa y profesional con Muddy Waters. Los seguidores del blues estarán deleitados con la escena donde Muddy y Howlin’ Wolf discuten acerca del destino del guitarrista de Wolf, Hubert Sumlin, una historia que desde hace mucho es parte del folklore del blues.
Con el apoyo de biografías e historias de la música de Estados Unidos entre los años 50 y 60, así como con entrevistas con el guitarrista Hubert Sumlin y la viuda de Willie Dixon, Martin ha dado forma a una carta de amor al blues y a los artistas que lo hicieron grande. Después de veintiocho días de rodaje en Nueva Jersey y otros tantos en postproducción, CADILLAC RECORDS ofrece una mirada a las vidas de las leyendas del idioma musical de más influencia en Estados Unidos. “El blues es todo bravuconadas”, resume Darnell Martin, y CADILLAC RECORDS le da a conocer al público a estos hombres y mujeres que con valentía ofrecieron su talento a un mundo que los esperaba.