Crítica EL GRAN STAN: EL MATÓN DE LA PRISIÓN

Estreno en España: 23 Enero 2009

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Sinopsis

Rob Schneider interpreta a Stan Minton, un egocéntrico timador de éxito que lo tiene todo: una preciosa mujer (Jennifer Morrison), una mansión en los suburbios, un lujoso deportivo y dinero de sobra. Pero el chanchullo inmobiliario más reciente de Stan sale mal. Es arrestado por fraude, juzgado y condenado a cumplir su sentencia en una prisión de máxima seguridad llena de asesinos, violadores y ladrones. Si quiere sobrevivir a su encarcelamiento, Stan deberá aprender rápidamente artes marciales antes de que se aplique su sentencia. Para ello, recurre a un entrenador
poco convencional, conocido simplemente como el Maestro (David Carradine), para un intenso curso condensado que le permita mantener a raya a los reclusos más sanguinarios de la prisión. Antes de poder siquiera pensar en sobrevivir en la cárcel y quizá incluso redimirse por el camino, Stan tendrá que sobrevivir al estrambótico e hilarante régimen de entrenamiento del Maestro, por no hablar de la incompetencia de su picapleitos (M. Emmet Walsh), las exigencias de su consentida mujer y las consecuencias de su propia codicia y arrogancia. Cuando al fin acaba entre rejas, las cosas se complican todavía más. El diminuto Stan empieza sus peripecias carcelarias por convertirse en el preso más temido del patio, y acaba por enfrentarse a un corrupto alcaide que anda preparando su propio chanchullo inmobiliario.

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

Con el pobre Robbie pasan algunas cosas un tanto particulares. Por un lado, si lo hace en serio, si pretende comprometerse con la película en cuestión, no le sale. En cambio, si se deja llevar, si se permite el desborde, logra acercarse al lugar que hoy ocupan algunos de sus viejos colegas de Saturday Night Live. Por otro lado, hasta ahora nunca ha actuado mejor que como secundario (por lo general, de Adam Sandler), sus mejores películas no son precisamente aquellas que protagoniza. Caso extraño, pero es así. Por más que cuente con alguna secuela de su propia película (Deuce Bigalow, la única), ha quedado totalmente rezagado frente a la estelaridad y el talento de otros contemporáneos como Adam Sandler o Will Ferrel. No es que no tenga talento, simplemente a diferencia de los mencionados, el humor de Schneider es considerablemente ramplón y falto de cualquier elemento que lo destaque por sobre los demás cómicos. En Big Stan no cumple con sus habituales boberías. Por el contrario, su personificación del estafador y ególatra Stan Minton despierta cierto interés y alguna que otra carcajada. Lástima que ahora se le ocurrió dirigir. Y para ser claros, peor no le podría haber salido. Schneider comete todos los pecados de alguien que ni siquiera se ha instruido mínimamente en el oficio de dirigir. Sencillamente no sabe pegar dos planos seguidos, no respeta las reglas básicas de una puesta de cámaras tradicional, y comete cualquier tipo de desaciertos estéticos, empezando por decisiones arbitrarias en la elección de lentes, con el empleo del gran angular en los momentos más incongruentes, y “pegando” música en las escenas de la manera más tosca posible. Así avanza una película que narrativamente tampoco consigue el interés necesario. Como si fuera poco, al resurrecto David Carradine lo ha insertado en esta comedia para que vuelva a explotar su ya archiconocida relación con el kung fu, y en cada escena que aparece deja ver que está para cosas mucho más grandes que una comedia enfocada en chistes recurrentes sobre masturbación y sexo anal (¿alguna fijación particular con esos temas, Robbie?). Imaginamos que Carradine se debe haber divertido y debe haber disfrutado de un interesante cachet, ¿pero cuál es el precio de volver a responder a su habitual encasillamiento, en una historia insignificante y pesimamente dirigida? Lo de Carradine llama la atención porque es el único nombre relevante de esta película, y el único que se destaca, principalmente gracias a su siempre contenida actuación. Lo de Schneider también llama la atención, no tanto la mediocre historia que protagoniza, ni siquiera la notable deficiencia a la hora de dirigir, sino las escenas en las que se muestra como todo un karateca. Podríamos decir que de las muecas constantes a las escenas de acción hay un salto importante, y nunca imaginamos a Schneider como un héroe de acción, aunque para el caso solo sea una parodia de ello. De ahí al graciosísimo personaje del taxista árabe Salim en la estupenda Zohan (toda una muestra de versatilidad, en su última aparición secundando a Sandler) también hay un salto, pero como cada vez que vuelve al rol protagónico, se trata de un salto al vacío y sin paracaídas.

Lo mejor de la película: Rob Schneider en su inverosímil faceta de héroe de acción. Y muy especialmente, David Carradine, aunque constantemente parece preguntarse qué hace en esta película.

Lo peor de la película: El propio Schneider en otro protagónico para el olvido, y para colmo, dirigiendo por primera vez (y muy, muy mal).

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Dirección: Rob Schneider.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Comedia.
Elenco: Rob Schneider (Stan Minton), David Carradine (el Maestro), Jennifer Morrison (Mindy Minton), M. Emmet Walsh (Lew Popper), Henry Gibson (Shorts), Scott Wilson (alcaide Gasque), Richard Kind (Mal), Brandon Jackson (D’Shaun), Sally Kirkland (madame Foreman), Kevin Gage (Bullard).
Guión: Josh Lieb.
Producción: John Schneider, Mark A.Z. Dippé, David Hillary y Timothy Wayne Peternel.
Música: John Hunter.
Fotografía:
Victor Hammer.
Montaje: Richard Halsey y Greg Babor.
Diseño de producción: Perry Blake.
Vestuario: Bonnie Stauch.

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Biofilmografía de Rob Schneider

Rob Schneider nació en la ciudad californiana de San Francisco, hijo menor de una profesora de guardería filipina llamada Pilar, y de Marvin Schneider, estadounidense judío de ascendencia alemana que trabajó como agente inmobiliario.

En 1988 Schneider, que comenzó haciendo sus pinitos en el humor en su etapa escolar, se casó con la actriz London King. Dos años después del enlace la pareja ya estaba rota.

En 1990 Schneider, como tantos otros cómicos estadounidenses, formó parte del célebre programa de televisión “Saturday Night Live”, en donde permaneció hasta el año 1994. También a comienzos de la década de los 90 Rob escribió y protagonizó sketches en importantes shows televisivos, como el de Jay Leno.

Logró debutar en el cine con “Martians go home” (1990). Después de este film obtuvo papeles más importantes y siempre en títulos de comedia, como “El Gran Pelotazo” (1991), “Solo En Casa 2: Perdido En Nueva York” (1992), “Rústicos En Dinerolandia” (1993), “Juez Dredd” (1995), “Gigoló” (1999), comedia escrita por el propio Schneider que le valió el estrellato en su país, o la secuela de esta última película, “Deuce Bigalow: Gigoló europeo” (2005).

Junto a sus tareas como actor y guionista, Schneider debutó como productor en “Estoy hecho un animal” (2001) y como director con la comedia carcelaria “El Gran Stan, El Matón De La Prisión” (2007).

Después de su ruptura con King, Rob ha sido pareja de la actriz Julia Sweeney y de la periodista Jill Barron.

En “Zohan – Licencia para peinar” (2008), comedia protagonizada por Adam Sandler, Schneider interpretaba a un taxista árabe llamado Salim.

Filmografía como actor

1990 Martians Go Home

1991 Necessary Roughness

1992 Solo en casa 2: Perdido en Nueva York

1993 Surf Ninjas, Demolition Man
The Beverly Hillbillies

1995 Judge Dredd

1996 Abajo del Periscopio,
Las aventuras de pinocho

1998 Knock Off,
The Waterboy

1999 Deuce Bigalow: Male Gigolo,
Big Daddy
Muppets from Space

2000 Little Nicky

2001 Animal

2002 Mr. Deeds,
Eight Crazy Nights,
The Hot Chick

2004 50 First Dates,
La vuelta al mundo en 80 dias

2005 El clan de los rompehuesos,
Deuce Bigalow: Gigolo Europeo

2006 Grandma’s Boy,
Los Calientabanquillos,
Click,
Shark Bait,
Little Man

2007 I Now Pronounce You Chuck & Larry

2008 You Don’t Mess with the Zohan,
El Gran Stan


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