Estreno en España: 23 Enero 2009
Puntuación:
Sinopsis
Vuelve Frank Martin (Jason Statham), el especialista en entregas de alto riesgo. Esta vez su misión consistirá en llevar a Valentina (Natalya Rudakova), la hija secuestrada de Leonid Vasiley (Jeroen Krabbe), un importante político ucraniano, desde Marsella hasta Odessa, en el Mar Negro. Por el camino, Frank deberá enfrentarse a los criminales que le han obligado a aceptar el trabajo, los agentes enviados por Vasiley para rescatar a su hija, y la poca disposición de Valentina a cooperar. Todo se complicará aún más cuando, a pesar de la resistencia inicial de la chica y el empeño de Frank en no involucrarse emocionalmente, ambos acaben enamorándose.
Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky
Regresa El transportador, otra de las producciones europeas for export y con sabor a Hollywood, a cargo de Luc Besson, el realizador más americano del cine francés. En esta, como en las dos anteriores, Besson oficia de productor y de guionista junto a Robert Mark Kamen, y su visión del cine de acción vuelve a avergonzar a varios exponentes americanos del mismo calibre. En esta entrega, sin embargo, pueden hallarse algunos cambios con relación a las anteriores, que lejos de destacarla, dejan a Transporter 3 como un exponente ligeramente menor de la saga. Por empezar, a diferencia de las anteriores, donde había un interés especial por las escenas de acción física (recordemos la pelea de Frank contra varios en medio del piso aceitado en la primera entrega, la más original en cuanto a coreografía) aquí no hay tantas escenas de combate cuerpo a cuerpo. Sí hay un mayor predominio de persecuciones de autos. Y, por más que el auto de Frank aporte un cierto tono “hi-tech”, difícilmente esto pueda reemplazar a las peleas protagonizadas por Statham, un abonado al género y a la vez muy talentoso actor. Por si fuera poco, para seguir dándole toques “jamesbondianos” a la saga, se le ha adosado aquí una acompañante rusa, Valentina, que como puede adivinarse ni bien aparece, acabará liándose con Frank. Pero lo que la serie Bond logra combinar a la perfección (acción y sexo), aquí no logra el mismo resultado. La sensual escena de Frank con Natalya Rudakova se extiende tanto y aporta tan poco a la trama, que acaba volviéndose soporífera, ahogando el ritmo que hasta ese momento llevaba la película producto de las escenas de acción. La trama continúa con el tono absurdo, no solo de las Bond sino de otros exponentes del género. De hecho, la pulsera que ata a Frank al auto, a riesgo de ser explotado si se aleja, tiene el mismo sentido que el disparador de la trama de Crank, otra película de acción trepidante y absurda con Statham a la cabeza. La diferencia es que este elemento ya no sorprenden, y como todo lo mencionado, hace de esta película un producto medianamente entretenido pero de menor vuelo frente a las dos entregas anteriores.
Lo mejor de la película: Jason Statham, como siempre.
Lo peor de la película: La disminución de secuencias de acción física, y la innecesaria y extendida cuota de sensualidad a cargo de la coequiper rusa.
Dirección: Olivier Megaton.
País: Francia.
Año: 2008.
Duración: 105 min.
Género: Acción.
Elenco: Jason Statham (Frank Martin), François Berléand (Tarconi), Natalya Rudakova (Valentina), Robert Knepper (Johnson), Jeroen Krabbe (Leonid Vasilev), Alex Kobold, David Atrakchi (Malcolm Manville), Yann Sundberg (Flag), Eriq Ebouaney (Ice), David Kammenos, Silvio Simac.
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen; basado en los personajes creados por Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Producción: Luc Besson y Steven Chasman.
Música: Alexandre Azaria.
Fotografía: Giovanni Fiore Coltellacci.
Montaje: Camille Delamarre y Carlo Rizzo.
Diseño de producción: Patrick Durand.
Vestuario: Olivier Beriot.
Estreno en Francia: 26 Noviembre 2008.
Filmografía de Olivier Megaton
# Transporter 3 (2008)
# Angie (2007)
# “Sable noir” (1 episodio, 2006)
# Chrysalis (2002) (TV)
# Sirène rouge, La (2002)
# “Redoutables, Les” (2001) TV serie
# Exit (2000)
# “Histoires d’objets” (1999) TV serie
# “Chambre n° 13” (1 episodio)
# Je ne veux pas être sage (1998)
# Tout morose (1998)
# No happy end (1998)
# “Une danse le temps d’une chanson” (1997) TV serie
# Forte tête (1996)
CÓMO SE HIZO “TRANSPORTER 3”
¿Frank Martin jubilado? ¡Inconcebible! No se lo creen ni sus incondicionales ni los mafiosos que le persiguen y quieren meterle de nuevo en el ruedo, tanto si quiere como si no. Los tipos como Johnson (Robert Knepper) no se andan con chiquitas. Así, Frank Martin se ve obligado a aceptar el encargo… a no ser que quiera volar por los aires con la pulsera explosiva que lleva alrededor de la muñeca que se accionará si se aleja más de veinte metros de su preciado coche. Ése es motivo suficiente para poner rumbo a Odessa para entregar un cargamento misterioso y aguantar a una misteriosa compañera de viaje: la joven y libre Valentina. “La principal diferencia que conlleva esta tercera entrega es el verdadero peligro al que se enfrenta Frank”, apunta el director Olivier Megaton. “Por primera vez en su carrera, Frank se enfrenta a un digno adversario. También se enamora por primera vez, y al bajar las defensas se pone todavía más en peligro. Cuando no tenía ataduras, Frank era como una máquina pero ahora que se ha enamorado es mucho más vulnerable. Se permite expresar sus sentimientos y, por encima de todo, se niega a dejar a Valentina en la estacada para salvarse a sí mismo. Hay mucho en juego, y así se añade otra capa al personaje, le hemos dado otra vuelta de tuerca. En este cara a cara triangular se combinan todos los elementos de una magnífica película de acción”. Corey Yuen, que trabajó con Jet Li y Jackie Chan antes de coreografiar Arma letal 4, X-Men, Transporter 1 & 2 y El beso del dragón, ha coordinado las secuencias de lucha. Según Olivier Megaton su inspiración fue “alejarse de las típicas escenas de las típicas películas de acción cabecera. Siempre intento hacer algo nuevo e inventar las escenas que voy a rodar de principio a fin. Quería llevar la saga un paso más allá. Por ejemplo, en la escena del taller de Otto, aunque Jason Statham pelea con todas las herramientas que tiene a su disposición, el estilo de combate no se parece nada a las peleas de Jackie Chan”.
Esa escena en particular, en la que el actor se envuelto en una impresionante pelea a pecho descubierto, también le permitió a Olivier Megaton mostrar los musculazos de Jason Statham, que se sometió a un estricto régimen antes del rodaje. “El año pasado se dedicó a ponerse en forma para lograr ese cuerpo escultural. Se nota mucho que ha perdido peso, incluso en la cara y eso le da un aire más duro y carismático. Por supuesto hemos intentado sacar provecho de su complexión atlética. Para la escena del striptease queríamos que Valentina viera que Frank era algo más que un matón. Además de ser un gran luchador que tiene un cuerpo de escándalo, y eso es lo primero que le llama la atención. Con esas cachas atraeremos también al público femenino”.
Otra de las escenas que harán las delicias de los espectadores es la batalla final entre Frank y Johnson, el explosivo desenlace de la partida de ajedrez que se desarrolla durante todo el filme. “Quería que en esta pelea, Frank tuviera un rival digno”, comenta Robert Knepper. “El público debía sentir que Frank podía morir en esta pelea, porque esta batalla es como un enfrentamiento entre dos gladiadores. Cuando me enteré que Corey Yuan sería el encargado de la coreografía en seguida supe que los combates se centrarían en algo más que la fuerza bruta. Sabía que sería como una especie de reto mental con unos toques de filosofía oriental. Estudié Tai Chi hace unos años y recuerdo que la técnica se basaba en la imaginería animal, así que utilicé la imagen de la mantis religiosa, visualicé como camina y luego se lanza al ataque. Casi toda la pelea la hago yo, pero no conseguí hacer uno de los golpes así que para esas escenas Corey prefirió utilizar un doble. Rodamos la escena en dos días y fue agotador, pero también fue muy estimulante porque eché mano de una increíble reserva de energía que no sabía que tenía para poder hacerlo una y otra vez. Era como ser un atleta que compite en los Juegos Olímpicos”.
Tras el enorme éxito de las dos primeras entregas de Transporter –más de 1,5 millones de entradas vendidas en Francia y más de 50 millones de dólares recaudados en las taquillas de todo el mundo– la tercera parte tenía llevar las escenas de acción un paso más allá. “En Transporter 1 y 2, a excepción de alguna escena específica, las secuencias de acción duraban unos 30 o 40 segundos. Desde entonces, películas como la Trilogía de Bourne o Domino de Tony Scott le han dado una vuelta de tuerca a la acción. Aunque nosotros trabajamos con un presupuesto mucho menor, tuvimos que seguir la estela de esos filmes y demostrar que éramos capaces de seguirles el ritmo. ¡Si bien no teníamos 75 millones de euros, lo compensamos con un millón de ideas!” (Olivier Megaton).
Con un exigente planning de rodaje que se desarrolló del 18 de febrero al 9 de julio de 2008, en TRANSPORTER 3 acompañamos a Frank Martin en un filme lleno de escenas de acción que combinan especialistas, persecuciones y combates a todo gas.
La principal arma con la que contaron para poder ceñirse al planning y al presupuesto fue el preciso y meticuloso storyboard preparado por Jonathan Delerue (Hitman, Frontera(s)). “Dada la cantidad de escenas de acción que rodamos para la película, no podíamos perder tiempo en el plató, con lo que todos tenían que saber qué estábamos haciendo en qué momento. Al final todo lo que sale en la película se había diseñado en el storyboard original”. (Olivier Megaton).
Para las escenas de especialista contaron con otro profesional: Rémi Julienne, que ha trabajado en seis películas de James Bond, en casi todos los filmes de Belmondo y, recientemente, en El Código Da Vinci. Según el director, “Contamos con Rémi para intentar innovar e impactar a los espectadores mostrándoles algo que no habían visto y que Rémi no hubiera hecho en ninguna de sus anteriores películas. Todas las persecuciones de coches se han rodado a velocidad real, sin maquetas, para captar la sensación de velocidad e inercia de un coche que trompea sin parar”. Al contrario que en la mayoría de las películas de acción modernas, no se ha abusado del 3D, y casi todas las escenas de acción se realizaron en el plató. “De ahí surgieron las nuevas ideas. ¿Cómo saltar con un coche a un tren sin destrozarlo? ¿Cómo deslizarse por el lateral de un camión? Cada día nos enfrentábamos a un nuevo reto y la mayoría de las soluciones se nos ocurrieron sobre la marcha. Por eso el rodaje fue tan emocionante y divertido”. (Olivier Megaton).
Casi todas las persecuciones se han estructurado como sinfonías de acción, de ahí la enorme cantidad de guardabarros retorcidos, los vuelos de alto riesgo en helicóptero e incluso la utilización de un quad especial para recorrer las calles de Marsella a todo gas.
Al igual que en las dos primeras entregas de la saga, TRANSPORTER 3 vuelve a reunir a Frank (Jason Statham) con Tarconi (François Berléand). El único actor francés del reparto no esconde la alegría que le produce trabajar de nuevo con su homólogo británico – “Nos abrazamos cada vez que nos reencontramos” – ni el estrés que le causa el papel bilingüe. “Los primeros días son muy duros porque domino muy poco el idioma y no se actúa igual en inglés que en francés. No se acentúan las mismas palabras, así que tengo que trabajar con un técnico que me ayuda con el acento. Es de las pocas veces que me pongo verdaderamente nervioso en el plató”.
Le acompañan dos caras nuevas que trabajan por primera vez en Transporter: el malo, interpretado por Robert Knepper, el archiconocido T-Bag de la serie de televisión Prison Break, a quien vimos recientemente en la gran pantalla en Hitman. “Lo que más impresiona de Robert Knepper”, dice Olivier Megaton, “además de su evidente carisma, es que tiene una manera muy precisa de hablar y de moverse. Cuando se tiene la suerte de contar con un actor de tanto calibre, todos y cada uno de los detalles cobran gran relevancia. Combinó multitud de gestos y particularidades para crear un personaje que fuera tremendamente desconcertante. Le puse “Última llamada” para que se hiciera una idea de lo que buscaba, y le dije que se centrara específicamente en la voz de Kiefer Sutherland cuando le susurra a Colin Farrell. Frente a un actor tan increíble, Jason sabía que iba a tener que dar un paso más en sus dotes interpretativas. Recuerdo el primer día de rodaje, cuando se encontraron cara a cara por primera vez. Jason percibió en seguida que Knepper había subido las apuestas y aceptó el reto”.
Ciertamente, para prepararse para el papel –tanto mental como físicamente– Robert Knepper no dejó nada en manos del azar. “Lo que me interesa es la complejidad del personaje. Hace años, en clase de interpretación, tuve un profesor buenísimo llamado Bill Esper que me decía, “No se interpreta a un médico haciendo de médico, no se interpreta a un malo haciendo de malo, hay que interpretar a un malo como si fuera uno de los buenos. Has de ser plenamente consciente de que estás haciendo lo correcto. Si no crees en lo que estás haciendo, si te parece mal la forma de obrar de tu personaje, no serás capaz de vivir con él. Ese tipo de gente siempre encuentra la forma de justificar sus acciones”. Los tipos como Johnson no tienen dilemas morales. Todo lo contrario, de hecho. Creo que Johnson tiene una extraña concepción del patriotismo y cree firmemente que –al limpiar los trapos sucios de su gobierno– está contribuyendo al bien de su país y del mundo en general. Me imaginé que había crecido en un aburrido barrio de las afueras en un típico pueblo estadounidense y sabía que había algo dentro de él que no iba a durar mucho en un pueblo tan pequeño. Seguramente haya estudiado en Harvard o Yale porque es un tipo bastante erudito y sofisticado. Cuando rodé “Hitman” pensaba en Putin, y para Johnson trabajé con la imagen de un diplomático al que el gobierno estadounidense hubiera enviado a Irak, me lo imaginé bajando del avión con pinta de empresario distinguido, como Johnson en la película, con su traje caro, con esa ropa tan elegante, como si fuera candidato a Presidente. Así veo a Johnson en la película. Es muy elegante. Sin duda preferiría estar en una tertulia sobre un libro del siglo XVIII antes que sacar una pistola y cargarse a alguien”.
Natalya Rudakova, Sasha, añade un toque de feminidad a este mundo tan masculino. Luc Besson se fijó un día en ella cuando cruzaba la calle en Nueva York y debuta en el cine en Transporter 3. “Iba caminando por la calle y me crucé con Luc que me propuso dar unas clases de interpretación y vi que no se me daba mal. Luego fui a mi primer casting y me enfrenté a una cámara por primera vez. Me temblaba el cuerpo entero”. A Olivier Megaton le cautivó su frescura, que ha querido trasladar a la gran pantalla para transmitir la espontaneidad del personaje de Sasha, Valentina. El director dice Valentina que es “todo lo contrario a Frank, siempre tan sereno. Ella vive al día. Trabajar con una debutante se parece un poco a dirigir a un niño, lo más importante es la frescura que añaden al rodaje”. “Valentina está enamorada de la vida”, añade Sasha. “Está loca, como toda joven de su edad. Al ser el único personaje femenino de la película, le añade espontaneidad y un toque picante. Es un volcán en erupción. Sin ella sería bastante aburrido, ¿verdad?”